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La Transición y Fin

30 junio, 2010 Deja un comentario

Periodo de transición

A medida que la propaganda católica se fue extendiendo en un intento de las autoridades papales de convertir los cristianos ortodoxos, la iglesia oriental tomó sus propias medidas. Encontró el camino de publicar libros contra los “heréticos occidentales”, y, debido a las circunstancias, decidió utilizar el lenguaje de la gente común, hecho no del agrado de los altos cargos de la iglesia. Para los griegos el principio eclesiástico de aquella época era bien conocido y era un indicativo el clima que reinaba en los alta jerarquía eclesiástica de Patriarcado: “ al sabio la sabiduría, y al creyente lo sagrado, no todo para todos”.

La iglesia Ortodoxa nunca impulsó una solución revolucionaria. En su opinión, no había nada que resolver. Dios, enojado por la corrupción reinante en el Imperio Bizantino, había enviado a los otomanos para limpiar ese caos, y de esta manera el ofender al nuevo Imperio era considerado una ofensa hacia dios. Más lejos aun, el clero ortodoxo nunca perdonaría a los occidentales y sus cruzadas, y especialmente el saqueo de Constantinopla por los Francos durante la cuarta cruzada del 1204. Para los ortodoxos habitantes en el Imperio Otomano, los occidentales eran los cismáticos manipulados por sus Papas. Esta es la razón fundamental de la disuasión de la iglesia, incluso después de los primeros intentos revolucionados contra el propio Imperio Otomano(35).

Así se mostraba una gran indiferencia al espíritu del Renacimiento y a cualquier innovación que aportara. Pero esto era sólo válido para los griegos de Grecia, aquellos que eran fieles al Patriarcado. De hecho, este tenía su propia imprenta, que sabía muy bien qué publicar y qué no. Oficialmente este fue fundado por Gregorio V en 1798 con la denominación de “Πατριαρχικόν Τυπογραφείον” y se centró en la publicación de textos eclesiásticos y otras libros teológicos, especialmente de temas polémicos en contra de las teorías no ortodoxas. Sin embargo, libros como Psalterion, Octoechos, el Orologion y otros libros litúrgicos se usaron desde 1576 en las mayorías de las escuelas griegas y desplazaron a ediciones anteriores. Este fue un mecanismo de control de la iglesia hacia su clero y para mantener el dogma ortodoxo.

Psalterion de Theatro Sheldoniano, 1678

La visión desfasada que se daba del periodo Otomano, donde la educación había desaparecido, no se puede aceptar más. Por el contrario, fueron los mismos griegos testigos de la tolerancia del sultán ante un conjunto de instituciones educativas griegas. Exagerado es la “ historia” de las “escuelas secretas”. Todos los alumnos griegos asistieron a escuelas normales, bastante diferentes de las que Gyzis representa en sus pinturas:

los niños griegos pasan alrededor de un viejo monje, que les enseña sus primeras letras en la penumbra del templo. Un griego armado permanece junto a ellos para protegerlos del miedo de los turcos. No hay fuentes, sin embargo, han verificado la existencia de tales escuelas. Pero incluso así, debemos aceptar que hubo suficientes escuelas básicas que proporcionaban una enseñanza general. La mayoría de estas deberían estar situadas en los pórticos de los templos o en recintos de los monasterios. Monjes y clérigos hacían el papel de profesores y enseñaban a leer y escribir con los textos más accesibles, evidentemente textos litúrgicos.

Nikolaos Gyzis, La escuela secreta, 1885–86. Emfietzoglou Collection, Atenas

Todo esto puedo tener algún efecto en la tipografía. Las condiciones de iluminación en estos lugares donde se reunían, podrían haber dificultado, si no hecho imposible, para los padres, y especialmente para los niños, leer el tipo de letras que se utilizaba como standart en Italia. Todo el mundo que alguna vez visitó la naos de una iglesia ortodoxa, donde predomina la penumbra, podrá entender esta afirmación. Además, no se debe olvidar el hecho de que la mayoría de los sacerdotes no tenían una base formativa suficiente y sus conocimientos se limitaban a saber leer y escribir.

Esto puede sonar exagerado, pero en aquellos tiempos de contradicciones, la tradición iconográfica que había pasado desde los manuscritos a los libros impresos griegos puede ser un índice de la importancia de las imágenes en la comprensión del texto. Estas imágenes, que sustituyen las veces a tres o cuatro caracteres o incluso a palabras completas, favorecían la lectura frente a las filas de caracteres occidentales, aumentando la velocidad de lectura tanto como su facilidad de escritura. A partir de todos estos hechos, esta situación creo generaciones de estudiantes griegos acostumbrados, a través de los libros venecianos, al tipo de letra Aldino. No obstante, esto también explica el porque de que en las primeras impresiones en griego fuera tan abundante el número de abreviaciones. La educación griega siempre insistió en la copia, y ya desde principios del siglo XVI los alumnos copiaban sus manuales. Esto es una razón añadida a la causa de l poco número de manuales impresos que se pueden encontrar en la propia Grecia. Incluso en la actualidad los estudiantes griegos reciben una asignatura denominada “αντιγραφή” (copia) y que también se imparte en las iglesias ortodoxas de cualquier parte del mundo. Este ejercicio consiste en la copia diaria de parte de su libro de lectora. Esto sería determinante para que el tipo Aldino/Garamond llegara inalterable y como modelo de referencia hasta el siglo XIX, acostumbrados los estudiantes griegos a leerlo y copiarlo. Incluso en Inglaterra, donde se mantenían las ligaduras aún en textos en griego, “lo abandonó por los años 1816-1820”, como nos cuenta H. Hart, cuando se empezaba a discutir sobre la práctica seguida en la Oxford University Press. Por primera vez en siglos, las cosas comenzaron a cambiar cuando la educación empezó a organizarse libremente lejos de la administración eclesiástica. En las imprenta, el efecto inmediato fue la introducción del moderno tipo Didot a finales del siglo XIX.

Notas:

(35) Clogg, R. “The Didaskalia Patriki, An Orthodox reaction to French revolutionary propaganda”, en Middle Eastern Studies , vol. 5, 1969, pp. 87-115. Clogg habla sobre el libro Didaskalia Patriki que fue publicado en 1798 por el patriarcado griego de Constantinopla “no sólo invocaba a la sumisión pasiva a las autoridades otomanos, sino también promulgada un punto de vista frecuente, por el cual la conquista del imperio Bizantino por parte de los otomanos era un designio de la Divina Providencia como castigo al Imperio Cristiano. De esta manera el Imperio Otomano era el protector de la Iglesia Ortodoxa frente a la herejía latina.” Véase también The movement for Greek independence 1770-1821 , una colección de documentos, Londres, 1976.

(36) Angelou, A. y Eliou, P. (ed.) The intellectual movement of the Nation in the eighteenth and nineteeth century , Atenas, 1976. Véase como ejemplo las páginas 139-140 donde se habla del caso de M. Gedeon.

(37) Hatzopoulos, Greek Schools , p. 53.

(38) Angelopoulos, P., Τα κατά τον αοίδιμον Γρηγόριον τον Ε’, Atenas, 1865. Extractos del libro publicado por A. Vakalopoulos en sus Sources of the history of modern Hellenism , 1669-1812, vol. 2, Tesalónica 1977, pp. 152-153. Angelopoulos escribe: “κατά τηεν προκαταρκτκήν εκπαίδευσιν… γινομένην εν τοις περί τον ναόν οικήμασι, συνήθως υπό του ιερέως, ή ιεροδιακόνου…” y “…και τα εις τας χείρας των παίδων τιθέμενα βιβλιά έπρεπε να ώσιν εκ των εκκλησιαστικών”. Ademas en Veloudis, The Greek printing house, p. 123, donde el autor nos dice “ esta atestiguado que aquellos libros que fueron usados a lo largo de los siglos de la dominación turca, tales como Octoaechos, Psalteri, o la Paedagogia, y la Grammatiki de Laskaris de 400 años de antigüedad, aún permanecían como los más usados en las escuelas del nuevo incipiente estado Griego ”.

(39) Véase también las importantes anotacionoes que hace Veloudis en The Greek printing house, pp. 91-92.

(40) Hacia el seis de enero de 1824, Stanhope escribe a Bowring desde Grecia “los sacerdotes dicen que no es literario ni moral”. Stanhpe, L.F.C, Greece in 1823, 1824 y 1825 , Londres, 1828, p. 76. Véase también Paparegopoulos, K., History of the Greek Nation, reedición de la publicación de 1885, vol. 15, Atenas, 1993, p. 173.

(41) Por ejemplo hay 44 abreviaciones incluidas en el Μέγα Αλφαβητάριον del Papa Georgiou, impreso en Venecia en 1771. Vease también Amariotou, Writing , pp. 257-258.

(42) Es muy interesante destacar las relaciones entre la caligrafía griega, la escritura manual y los tipos de imprenta que podemos encontrar en Amariolou, Writing , pp. 32-82, 406-450.

(43) Hart, H., Notes on a century of typography at the University Press Oxford, 1693-1794, editado por H. Carter, Oxford, 1970, p. 141.

Categorías:griego, tipografía

Un paso adelante y dos atrás

20 junio, 2010 Deja un comentario

Un paso adelante y dos atrás

A pesar de los intentos de Kalliergis en 1510 y Sophianos en 1545 en imprimir libros para sus compatriotas, estos no tuvieron mucho éxito y volvieron ambos a una producción según el diseño occidental para lectores europeos. El mercado no-griego de libros griegos, que por definición era minoritario, se hundió aún más en medio de los tumultos sociales y políticos de la época. Este último argumento. Pero el mercado interior de Grecia era demasiado importante que pudo mantener las imprentas de libros griegos. Se dice que una de las razones de esta situación fueron las condiciones político-sociales que impedían la difusión de la educación y ayudó especialmente a que se mantuviera un alto grado de analfabetismo. Sólo más tarde, impresores como Estienne, Plantina, los Elseviers, y Didot, quienes formarán un núcleo profesional de editores, publicarán diferentes tratados que tendrán como objetivo llenar el mercado con pequeñas ediciones de libros griegos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encomio a la lengua griega en el Lexicon gracolatinum de Estienne y Scapula (1508)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De Hellenistica commentarius: controversiam de lingua Hellenistica decidens & plenissime pertractans originem & dialectos Graecae linguae
Claudius Salmasius, Editor e Impresor Elsevier, 1643

 

La posición de Aldus, con respecto a los demás, se difiere en que su principal objetivo era alcanzar el mercado propio griego, que no era boyante. Este intento se puede observar por el año 1597 cuando Dekadyos edita un Psalterion “para los griegos de Grecia” (τοις εν Ελλάδι Γραικοίς)(26). Después de esto, Aldus desestima sus planes de publicar textos litúrgicos griegos y se centra en la impresión exclusiva de obras clásicas. Estos textos clásicos representaban sólo una parte de toda la producción en griego, ya que hay que tener en cuenta las restantes imprentas arriba mencionadas. La diferencias entre estas y Aldus, es que habían sabido explotar mercados que no existían en la época de Aldus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras, las iglesia ortodoxa permanecía ajena a la propaganda católica. No necesitaba favorecer la publicación de obras griegas clásicas entre sus miembros. Pero más tarde esta presión obligará a la iglesia oriental a reaccionar y convertirse en defensor de la impresión “en griego”. Por ejemplo, las ideas de Platón se consideraban paganas, incluso después del intento de Pletho de suavizar la actitud de la iglesia contra la obra de este autor. En gran medida, el Patriarcado controlaba las vidas de sus seguidores y no estaba preparado para alterar esta situación. La ideología de sus autoridades era completamente diferente de aquella que mostraban los exiliados en Italia. Muchos de aquellos refugiados provenían de Creta, las islas Jónicas y Chipre, lugares que no pertenecían al Imperio Otomano por aquel tiempo. Aunque sus tradiciones, religión y cultura estaba fuertemente arraigada en la Ortodoxia Bizantina, ellos habían desarrollado otra actitud influenciada por el espíritu del Renacimiento. Además, había una gran diferencia entre los eruditos bizantinos trasladados hacia el oeste ( les fue difícil establecerse y mantenerse por si mismo ), frente a un grupo de elite griego que pertenecía a los altos cargos de los iglesia ortodoxa y gozaban de los privilegios de los conquistadores y la devoción de los esclavizados(27). Estos griegos, quienes vivían bajo el dominio veneciano en Chipre y en las islas del Egeo, forman el primer mercado de libros griegos fuera del propio mercado de los humanistas europeos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capilla de San Benedetto – Colegio Pontifícico Griego en Roma

 

Así la actitud de la iglesia cambia cuando el Pope Gregorio XIII funda el colegio pontifícico griego Agios Athanasios en Roma en el año 1597, un centro educativo que además de la enseñanza del griego difundía el catolicismo(28). En Venecia, donde el estado papal no tenía autoridad, los griegos reaccionaron contra esta situación y empezaron a imprimir libros litúrgicos griegos.

La lengua que utilizaba era un griego común y esto favoreció la aparición de un mercado paralelo de literatura popular. Desafortunadamente en este tiempo era imposible para los griegos combinar los “carismas” de los mercaderes y los eruditos del siglo XV.

El porcentaje de libros griegos publicados anualmente se doblará a lo largo del siglo XVII cuando el 74% de tales libros eran publicaciones litúrgicas y religiosas(29). No obstante, después de este periodo que se puede denominar “primera escuela tipográfica griega” (hasta 1670), ningún artesano o comerciante no-griego se dedico a la impresión de estos libros. La mayoría de estos libros eran impresos en talleres italianos. De esta manera y a pesar de otros elementos, la situación resultaba confusa y se distorsionaba muchas veces el carácter y el significado del libro, ya que los escritores griegos utilizaban los servicios de estos impresores no-griegos. Muchos documentos escritos por eruditos griegos critican la labor de estos impresores extranjeros. Estos se pueden encontrar en libros y manuscritos(30), como por ejemplo en 1617 cuando un editor de la Oxford University Press, no entendía la importancia de unas notas sobre unos dibujos de Christophoros Angelos, y de una manera ruda las eliminó (31).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los “años oscuros”t de la tipografía griega que transcurren hasta el siglo XIX, han sido interrumpidos por pequeños intervalos donde tres imprentas venecianos cayeron en manos de griegos y por los intentos esporádicos de publicaciones tales como las de Moschopolis y Iasio (32). Tipográficamente estos intervalos no tienen ningún interés. Esto no se debe a una mala impresión o al tipo utilizado, sino por una pérdida del frescor y sabor experimental. Los resultados de las prensas de Glykis, Sarros y Theodosiou (1670-1820) no puede competir con el gran trabajo realizado anteriormente por aquellos compatriotas pioneros que pertenecen a esta primera escuela tipográfica. Aquellos pocos impresores imitaban a sus colegas italianos, utilizando un estilo barroco en los márgenes y ornamentos, con títulos paginados muy recargados. Un volumen superviviente desde 1812 producido por Glykis (33), muestra aún uso de los tipos del siglo XVI y su carente innovación técnica(34).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el momento que Italia paró de ser el corazón de la impresión y publicación en griego, surgieron otros centros como Austria, Inglaterra, Francia, Alemania y otros países que dieron hospitalidad a aquellos griegos y sus proyectos editoriales. El colapso económico y político de la República veneciana a finales del siglo XVIII repercutió directamente en la salud de esta comunidad griega y de la producción impresa de esta región.

 

(26) Es uno de los pocas ediciones en Griego de Aldino aún no fechadas. Legrand sugiere 1494, fecha aceptada por Didot y la mayoría de los bibliografos griegos. http://www.archive.org/search.php?query=creator:”Legrand, Emile, 1841-1903″ AND (creator:”Legrand, Emile, 1841-1903″), Bibliographie Hellénique uo Description Raisonnée des Ouvrages Publiés en Grec par des Grecs au Xve et XVIe siécles, 4 volúmenes, Paris, 1885-1906, vol. 1 pp 22-25. N. Barcker situa la publicación hacia el 1497. Baker, Aldus Manutius , p. 52. Ver también Laylon, E., The sisteenth-century Greek book in Italy, Venecia, 1994, p. 272.

(27) Kitsikis, D. History of de Ottoman Empire 1280-1924, Atenas, 1988, pp. 101-111.

(28)Hatzopoulos, K., Greek schools in the period of the Ottoman doinion, 1453-1821, Tesalónica, 1991, pp. 171-172.

(29) Patrinelis, C., The Greek book in the Turkokratea, 1474-1820, Tesalónica, 1981, p. 27.

(30) Labros, S., “ αικατά των τυπογράφων της Βενετίας αιτιάσεις του Καισαρίου Δαπόντε και του Παχωμίου Ρουσάνου”, en Neos Ellenomnemon, vol.2, Atenas, 1905, pp. 337-251.

(31) Simpson, P., Proof-reading in the seventeenth and eighteenth centuries, Oxford, 1935, p. 80.

(32) Informa detallado sobre estos intentos se puede observar en Bokos, G., “ Early Greek printing establishments in the East, 1927-1827”, tesis no publicada, Atenas, 1986 (impresa este año por ELIA and K. Spanos, Atenas, 1997).

(33) Para toda la obra de Glykis puede verse Veloudis, G., The greek printing house of Glykis in Venice, 1670-1854 , Atenas, 1987. Sobre Theodosio se pude consultar Ploumidis, G., The Venetian printing office of Dimitrios and Panos Theodosiou, 1755-1824, Atenas, 1969.

(34) Specimens and names of the characters of the Greek printing office of Nikolaos Glykis, Venecia, 1812, reimpreso por la “ National Printing Office”, Atenas, 1981

 

Categorías:griego, tipografía

El Final del renacimiento tipográfico griego

11 junio, 2010 Deja un comentario

El final del renacimiento de la tipografía griega

Es indiscutible que para los griegos era imposible aprender el arte de la imprenta en su país tras la desaparición de estos artesanos como Damilas y Sophianos(22). Así esta doble tratamiento de los textos griegos a la hora de imprimir (la nativa y la occidental) se convirtió en un monólogo. Angelos Vergikios, de cuya autografía se baso Garamont para confeccionar su “grecs du roi” en el 1556, fue el último griego en ser mencionado dentro de un proyecto tipográfico importante(23). En esta época, las generaciones de artesanos griegos cesaron su actividad, y hasta mediados del siglo XVIII, la aparición de los griegos en el mundo de la impresión se limitara a ser editores, correctores o simplemente promotores de publicación de libros griegos.

Grecs du roi

Tipos Actuales basados en la caligrafía de Vergikios

En Conclusión, la imprenta griega, desde sus orígenes hasta la primera mitad del siglo XVI, está caracterizada por las figuras de los escolares y artesanos bizantinos griegos. Esta producción de textos griegos, tanto impresa como amanuense, fue objeto de interés para los mercados humanistas europeos, así como para su propio mercado. El conocimiento y la experiencia como escribas y calígrafos de esta tradición bizantina fue utilizada en la nueva imprenta. El estilo bizantino, con caracterizado ornamentación, arabescos y policromía, era considerado en el diseño y corte de los tipos; completamente opuesto a la austeridad europea a la hora de componer estos materiales (sin embargo también hubo algunos experimentos)., aunque se generalizó la primera propuesta y también última.

La escuela tipográfica griega tuvo una actividad durante unos 400 años. Además, estos griegos, estimados y reconocidos estudiosos, consiguieron transformar el libro impreso en un producto digno de crédito.

Nicolas Barker, remarcando un comentario de Lowry, sugirió que “ un libro entere so podría escribir sobre los diferentes diseños y tipografías aparecidas en los libros de Aldino, como una muestra de un desarrollo que duró 20 años (1495 al 1515) ”(24). Evidentemente, otro libro podría también escribirse sobre el diseño, uso, influencia del los textos, tipografías, ornamentos y bordes empleados por los impresores griegos de ese periodo. Aunque desafortunadamente ningún estudio se ha realizado sobre ese tema, el cual podría analizar las diferencias y similitudes entre los dos estilos de imprimir el griego, y especialmente seria revelador relativo a las contactos entre la tipografía griega y europea.

Si este tipo de diseño fuera investigado, no aisladamente sino como una parte integrada en la historia de las artes gráficas, podría proporcionar una información muy útil. Kalliergis fue el segundo – después de E. Ratdolt – en imprimir con oro (25), y es mencionado con atención y ejemplo en los artículos de Scholderer sobre la impresión en rojo.

(22) Sobre Sophianos ver Tinto, A., “The history of a sisteenth-century Greek Type”, en The Library.

(23) Didot, Alde Manuce, p. 581.

(24) Barker, N., Aldus Manutius and the development of Greek script & type in the fiftennth century, Connectica, 1985, p. 102

(25) Proctor, The printing of Greek, p. 119.

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