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La Transición y Fin


Periodo de transición

A medida que la propaganda católica se fue extendiendo en un intento de las autoridades papales de convertir los cristianos ortodoxos, la iglesia oriental tomó sus propias medidas. Encontró el camino de publicar libros contra los “heréticos occidentales”, y, debido a las circunstancias, decidió utilizar el lenguaje de la gente común, hecho no del agrado de los altos cargos de la iglesia. Para los griegos el principio eclesiástico de aquella época era bien conocido y era un indicativo el clima que reinaba en los alta jerarquía eclesiástica de Patriarcado: “ al sabio la sabiduría, y al creyente lo sagrado, no todo para todos”.

La iglesia Ortodoxa nunca impulsó una solución revolucionaria. En su opinión, no había nada que resolver. Dios, enojado por la corrupción reinante en el Imperio Bizantino, había enviado a los otomanos para limpiar ese caos, y de esta manera el ofender al nuevo Imperio era considerado una ofensa hacia dios. Más lejos aun, el clero ortodoxo nunca perdonaría a los occidentales y sus cruzadas, y especialmente el saqueo de Constantinopla por los Francos durante la cuarta cruzada del 1204. Para los ortodoxos habitantes en el Imperio Otomano, los occidentales eran los cismáticos manipulados por sus Papas. Esta es la razón fundamental de la disuasión de la iglesia, incluso después de los primeros intentos revolucionados contra el propio Imperio Otomano(35).

Así se mostraba una gran indiferencia al espíritu del Renacimiento y a cualquier innovación que aportara. Pero esto era sólo válido para los griegos de Grecia, aquellos que eran fieles al Patriarcado. De hecho, este tenía su propia imprenta, que sabía muy bien qué publicar y qué no. Oficialmente este fue fundado por Gregorio V en 1798 con la denominación de “Πατριαρχικόν Τυπογραφείον” y se centró en la publicación de textos eclesiásticos y otras libros teológicos, especialmente de temas polémicos en contra de las teorías no ortodoxas. Sin embargo, libros como Psalterion, Octoechos, el Orologion y otros libros litúrgicos se usaron desde 1576 en las mayorías de las escuelas griegas y desplazaron a ediciones anteriores. Este fue un mecanismo de control de la iglesia hacia su clero y para mantener el dogma ortodoxo.

Psalterion de Theatro Sheldoniano, 1678

La visión desfasada que se daba del periodo Otomano, donde la educación había desaparecido, no se puede aceptar más. Por el contrario, fueron los mismos griegos testigos de la tolerancia del sultán ante un conjunto de instituciones educativas griegas. Exagerado es la “ historia” de las “escuelas secretas”. Todos los alumnos griegos asistieron a escuelas normales, bastante diferentes de las que Gyzis representa en sus pinturas:

los niños griegos pasan alrededor de un viejo monje, que les enseña sus primeras letras en la penumbra del templo. Un griego armado permanece junto a ellos para protegerlos del miedo de los turcos. No hay fuentes, sin embargo, han verificado la existencia de tales escuelas. Pero incluso así, debemos aceptar que hubo suficientes escuelas básicas que proporcionaban una enseñanza general. La mayoría de estas deberían estar situadas en los pórticos de los templos o en recintos de los monasterios. Monjes y clérigos hacían el papel de profesores y enseñaban a leer y escribir con los textos más accesibles, evidentemente textos litúrgicos.

Nikolaos Gyzis, La escuela secreta, 1885–86. Emfietzoglou Collection, Atenas

Todo esto puedo tener algún efecto en la tipografía. Las condiciones de iluminación en estos lugares donde se reunían, podrían haber dificultado, si no hecho imposible, para los padres, y especialmente para los niños, leer el tipo de letras que se utilizaba como standart en Italia. Todo el mundo que alguna vez visitó la naos de una iglesia ortodoxa, donde predomina la penumbra, podrá entender esta afirmación. Además, no se debe olvidar el hecho de que la mayoría de los sacerdotes no tenían una base formativa suficiente y sus conocimientos se limitaban a saber leer y escribir.

Esto puede sonar exagerado, pero en aquellos tiempos de contradicciones, la tradición iconográfica que había pasado desde los manuscritos a los libros impresos griegos puede ser un índice de la importancia de las imágenes en la comprensión del texto. Estas imágenes, que sustituyen las veces a tres o cuatro caracteres o incluso a palabras completas, favorecían la lectura frente a las filas de caracteres occidentales, aumentando la velocidad de lectura tanto como su facilidad de escritura. A partir de todos estos hechos, esta situación creo generaciones de estudiantes griegos acostumbrados, a través de los libros venecianos, al tipo de letra Aldino. No obstante, esto también explica el porque de que en las primeras impresiones en griego fuera tan abundante el número de abreviaciones. La educación griega siempre insistió en la copia, y ya desde principios del siglo XVI los alumnos copiaban sus manuales. Esto es una razón añadida a la causa de l poco número de manuales impresos que se pueden encontrar en la propia Grecia. Incluso en la actualidad los estudiantes griegos reciben una asignatura denominada “αντιγραφή” (copia) y que también se imparte en las iglesias ortodoxas de cualquier parte del mundo. Este ejercicio consiste en la copia diaria de parte de su libro de lectora. Esto sería determinante para que el tipo Aldino/Garamond llegara inalterable y como modelo de referencia hasta el siglo XIX, acostumbrados los estudiantes griegos a leerlo y copiarlo. Incluso en Inglaterra, donde se mantenían las ligaduras aún en textos en griego, “lo abandonó por los años 1816-1820”, como nos cuenta H. Hart, cuando se empezaba a discutir sobre la práctica seguida en la Oxford University Press. Por primera vez en siglos, las cosas comenzaron a cambiar cuando la educación empezó a organizarse libremente lejos de la administración eclesiástica. En las imprenta, el efecto inmediato fue la introducción del moderno tipo Didot a finales del siglo XIX.

Notas:

(35) Clogg, R. “The Didaskalia Patriki, An Orthodox reaction to French revolutionary propaganda”, en Middle Eastern Studies , vol. 5, 1969, pp. 87-115. Clogg habla sobre el libro Didaskalia Patriki que fue publicado en 1798 por el patriarcado griego de Constantinopla “no sólo invocaba a la sumisión pasiva a las autoridades otomanos, sino también promulgada un punto de vista frecuente, por el cual la conquista del imperio Bizantino por parte de los otomanos era un designio de la Divina Providencia como castigo al Imperio Cristiano. De esta manera el Imperio Otomano era el protector de la Iglesia Ortodoxa frente a la herejía latina.” Véase también The movement for Greek independence 1770-1821 , una colección de documentos, Londres, 1976.

(36) Angelou, A. y Eliou, P. (ed.) The intellectual movement of the Nation in the eighteenth and nineteeth century , Atenas, 1976. Véase como ejemplo las páginas 139-140 donde se habla del caso de M. Gedeon.

(37) Hatzopoulos, Greek Schools , p. 53.

(38) Angelopoulos, P., Τα κατά τον αοίδιμον Γρηγόριον τον Ε’, Atenas, 1865. Extractos del libro publicado por A. Vakalopoulos en sus Sources of the history of modern Hellenism , 1669-1812, vol. 2, Tesalónica 1977, pp. 152-153. Angelopoulos escribe: “κατά τηεν προκαταρκτκήν εκπαίδευσιν… γινομένην εν τοις περί τον ναόν οικήμασι, συνήθως υπό του ιερέως, ή ιεροδιακόνου…” y “…και τα εις τας χείρας των παίδων τιθέμενα βιβλιά έπρεπε να ώσιν εκ των εκκλησιαστικών”. Ademas en Veloudis, The Greek printing house, p. 123, donde el autor nos dice “ esta atestiguado que aquellos libros que fueron usados a lo largo de los siglos de la dominación turca, tales como Octoaechos, Psalteri, o la Paedagogia, y la Grammatiki de Laskaris de 400 años de antigüedad, aún permanecían como los más usados en las escuelas del nuevo incipiente estado Griego ”.

(39) Véase también las importantes anotacionoes que hace Veloudis en The Greek printing house, pp. 91-92.

(40) Hacia el seis de enero de 1824, Stanhope escribe a Bowring desde Grecia “los sacerdotes dicen que no es literario ni moral”. Stanhpe, L.F.C, Greece in 1823, 1824 y 1825 , Londres, 1828, p. 76. Véase también Paparegopoulos, K., History of the Greek Nation, reedición de la publicación de 1885, vol. 15, Atenas, 1993, p. 173.

(41) Por ejemplo hay 44 abreviaciones incluidas en el Μέγα Αλφαβητάριον del Papa Georgiou, impreso en Venecia en 1771. Vease también Amariotou, Writing , pp. 257-258.

(42) Es muy interesante destacar las relaciones entre la caligrafía griega, la escritura manual y los tipos de imprenta que podemos encontrar en Amariolou, Writing , pp. 32-82, 406-450.

(43) Hart, H., Notes on a century of typography at the University Press Oxford, 1693-1794, editado por H. Carter, Oxford, 1970, p. 141.

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Categorías:griego, tipografía
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