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Un paso adelante y dos atrás


Un paso adelante y dos atrás

A pesar de los intentos de Kalliergis en 1510 y Sophianos en 1545 en imprimir libros para sus compatriotas, estos no tuvieron mucho éxito y volvieron ambos a una producción según el diseño occidental para lectores europeos. El mercado no-griego de libros griegos, que por definición era minoritario, se hundió aún más en medio de los tumultos sociales y políticos de la época. Este último argumento. Pero el mercado interior de Grecia era demasiado importante que pudo mantener las imprentas de libros griegos. Se dice que una de las razones de esta situación fueron las condiciones político-sociales que impedían la difusión de la educación y ayudó especialmente a que se mantuviera un alto grado de analfabetismo. Sólo más tarde, impresores como Estienne, Plantina, los Elseviers, y Didot, quienes formarán un núcleo profesional de editores, publicarán diferentes tratados que tendrán como objetivo llenar el mercado con pequeñas ediciones de libros griegos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encomio a la lengua griega en el Lexicon gracolatinum de Estienne y Scapula (1508)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De Hellenistica commentarius: controversiam de lingua Hellenistica decidens & plenissime pertractans originem & dialectos Graecae linguae
Claudius Salmasius, Editor e Impresor Elsevier, 1643

 

La posición de Aldus, con respecto a los demás, se difiere en que su principal objetivo era alcanzar el mercado propio griego, que no era boyante. Este intento se puede observar por el año 1597 cuando Dekadyos edita un Psalterion “para los griegos de Grecia” (τοις εν Ελλάδι Γραικοίς)(26). Después de esto, Aldus desestima sus planes de publicar textos litúrgicos griegos y se centra en la impresión exclusiva de obras clásicas. Estos textos clásicos representaban sólo una parte de toda la producción en griego, ya que hay que tener en cuenta las restantes imprentas arriba mencionadas. La diferencias entre estas y Aldus, es que habían sabido explotar mercados que no existían en la época de Aldus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras, las iglesia ortodoxa permanecía ajena a la propaganda católica. No necesitaba favorecer la publicación de obras griegas clásicas entre sus miembros. Pero más tarde esta presión obligará a la iglesia oriental a reaccionar y convertirse en defensor de la impresión “en griego”. Por ejemplo, las ideas de Platón se consideraban paganas, incluso después del intento de Pletho de suavizar la actitud de la iglesia contra la obra de este autor. En gran medida, el Patriarcado controlaba las vidas de sus seguidores y no estaba preparado para alterar esta situación. La ideología de sus autoridades era completamente diferente de aquella que mostraban los exiliados en Italia. Muchos de aquellos refugiados provenían de Creta, las islas Jónicas y Chipre, lugares que no pertenecían al Imperio Otomano por aquel tiempo. Aunque sus tradiciones, religión y cultura estaba fuertemente arraigada en la Ortodoxia Bizantina, ellos habían desarrollado otra actitud influenciada por el espíritu del Renacimiento. Además, había una gran diferencia entre los eruditos bizantinos trasladados hacia el oeste ( les fue difícil establecerse y mantenerse por si mismo ), frente a un grupo de elite griego que pertenecía a los altos cargos de los iglesia ortodoxa y gozaban de los privilegios de los conquistadores y la devoción de los esclavizados(27). Estos griegos, quienes vivían bajo el dominio veneciano en Chipre y en las islas del Egeo, forman el primer mercado de libros griegos fuera del propio mercado de los humanistas europeos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capilla de San Benedetto – Colegio Pontifícico Griego en Roma

 

Así la actitud de la iglesia cambia cuando el Pope Gregorio XIII funda el colegio pontifícico griego Agios Athanasios en Roma en el año 1597, un centro educativo que además de la enseñanza del griego difundía el catolicismo(28). En Venecia, donde el estado papal no tenía autoridad, los griegos reaccionaron contra esta situación y empezaron a imprimir libros litúrgicos griegos.

La lengua que utilizaba era un griego común y esto favoreció la aparición de un mercado paralelo de literatura popular. Desafortunadamente en este tiempo era imposible para los griegos combinar los “carismas” de los mercaderes y los eruditos del siglo XV.

El porcentaje de libros griegos publicados anualmente se doblará a lo largo del siglo XVII cuando el 74% de tales libros eran publicaciones litúrgicas y religiosas(29). No obstante, después de este periodo que se puede denominar “primera escuela tipográfica griega” (hasta 1670), ningún artesano o comerciante no-griego se dedico a la impresión de estos libros. La mayoría de estos libros eran impresos en talleres italianos. De esta manera y a pesar de otros elementos, la situación resultaba confusa y se distorsionaba muchas veces el carácter y el significado del libro, ya que los escritores griegos utilizaban los servicios de estos impresores no-griegos. Muchos documentos escritos por eruditos griegos critican la labor de estos impresores extranjeros. Estos se pueden encontrar en libros y manuscritos(30), como por ejemplo en 1617 cuando un editor de la Oxford University Press, no entendía la importancia de unas notas sobre unos dibujos de Christophoros Angelos, y de una manera ruda las eliminó (31).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los “años oscuros”t de la tipografía griega que transcurren hasta el siglo XIX, han sido interrumpidos por pequeños intervalos donde tres imprentas venecianos cayeron en manos de griegos y por los intentos esporádicos de publicaciones tales como las de Moschopolis y Iasio (32). Tipográficamente estos intervalos no tienen ningún interés. Esto no se debe a una mala impresión o al tipo utilizado, sino por una pérdida del frescor y sabor experimental. Los resultados de las prensas de Glykis, Sarros y Theodosiou (1670-1820) no puede competir con el gran trabajo realizado anteriormente por aquellos compatriotas pioneros que pertenecen a esta primera escuela tipográfica. Aquellos pocos impresores imitaban a sus colegas italianos, utilizando un estilo barroco en los márgenes y ornamentos, con títulos paginados muy recargados. Un volumen superviviente desde 1812 producido por Glykis (33), muestra aún uso de los tipos del siglo XVI y su carente innovación técnica(34).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el momento que Italia paró de ser el corazón de la impresión y publicación en griego, surgieron otros centros como Austria, Inglaterra, Francia, Alemania y otros países que dieron hospitalidad a aquellos griegos y sus proyectos editoriales. El colapso económico y político de la República veneciana a finales del siglo XVIII repercutió directamente en la salud de esta comunidad griega y de la producción impresa de esta región.

 

(26) Es uno de los pocas ediciones en Griego de Aldino aún no fechadas. Legrand sugiere 1494, fecha aceptada por Didot y la mayoría de los bibliografos griegos. http://www.archive.org/search.php?query=creator:”Legrand, Emile, 1841-1903″ AND (creator:”Legrand, Emile, 1841-1903″), Bibliographie Hellénique uo Description Raisonnée des Ouvrages Publiés en Grec par des Grecs au Xve et XVIe siécles, 4 volúmenes, Paris, 1885-1906, vol. 1 pp 22-25. N. Barcker situa la publicación hacia el 1497. Baker, Aldus Manutius , p. 52. Ver también Laylon, E., The sisteenth-century Greek book in Italy, Venecia, 1994, p. 272.

(27) Kitsikis, D. History of de Ottoman Empire 1280-1924, Atenas, 1988, pp. 101-111.

(28)Hatzopoulos, K., Greek schools in the period of the Ottoman doinion, 1453-1821, Tesalónica, 1991, pp. 171-172.

(29) Patrinelis, C., The Greek book in the Turkokratea, 1474-1820, Tesalónica, 1981, p. 27.

(30) Labros, S., “ αικατά των τυπογράφων της Βενετίας αιτιάσεις του Καισαρίου Δαπόντε και του Παχωμίου Ρουσάνου”, en Neos Ellenomnemon, vol.2, Atenas, 1905, pp. 337-251.

(31) Simpson, P., Proof-reading in the seventeenth and eighteenth centuries, Oxford, 1935, p. 80.

(32) Informa detallado sobre estos intentos se puede observar en Bokos, G., “ Early Greek printing establishments in the East, 1927-1827”, tesis no publicada, Atenas, 1986 (impresa este año por ELIA and K. Spanos, Atenas, 1997).

(33) Para toda la obra de Glykis puede verse Veloudis, G., The greek printing house of Glykis in Venice, 1670-1854 , Atenas, 1987. Sobre Theodosio se pude consultar Ploumidis, G., The Venetian printing office of Dimitrios and Panos Theodosiou, 1755-1824, Atenas, 1969.

(34) Specimens and names of the characters of the Greek printing office of Nikolaos Glykis, Venecia, 1812, reimpreso por la “ National Printing Office”, Atenas, 1981

 

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Categorías:griego, tipografía
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