Poemas Religiosos
PLEGARIAS
5
κὤσσα ϝο̣ι̣ θύμωι κε θέληι γένεσθαι
πάντα τελέσθην,
ὄσσα δὲ πρόσθ’ ἄμβροτε πάντα λῦσαι
καὶ φίλοιςι ϝοῖσι χάραν γένεσθαι
ἔχθροισι, γένοιτο δ’ ἄμμι
μηδ’ εἴς·
τὰν κασιγνήταν δὲ θέλοι πόησθαι̣
τίμας, ὀνίαν δὲ λύγραν λυσθαι
οτοισι πάροιθ’ ἀχεύων
Cipria y Nereidas, concededme
que incólume llegue aquí mi hermano
y que se cumpla todo cuanto su corazón
desea que suceda
y que se borren todos sus errores de antaño;
que para sus amigos resulte ser motivo de alegría
y de azote, en cambio, para sus enemigos
mas no para nosotros.
Ojalá que quisiera compartir con su hermana
los honores, y [liberarla)] de la aflicción amarga,
de las penas de antaño
15
Κύπρι καί ςε πικροτ´̣α̣ν ἐπεύροι
μη]δὲ καυχάςαι̣το τόδ’ ἐννέποισα
Δω̣ρίχα τὸ δεύτερον ὠς πόθεννον
εἰς ἔρον ἦλθε.
Y a ti, Cipria, que te descubra en toda tu amargura Dórica
y no pueda después jactarse de decir
que por segunda vez volvió a un amor que añoraba.
1
παῖ Δίος δολ[όπλοκε, λίσσομαί σε,
μή μ' ἄσαισι μηδ' ὀνίαισι δάμνα,
πότνια, θῦμον,
ἀλλὰ τυίδ' ἔλθ', αἴ ποτα κἀτέρωτα
τὰς ἔμας αὔδας ἀίοισα πήλοι
ἔκλυες, πάτρος δὲ δόμον λίποισα
χρύσιον ἦλθες
ἄρμ' ὐπασδεύξαισα· κάλοι δέ σ' ἆγον
ὤκεες στροῦθοι περὶ γᾶς μελαίνας
πύκνα δίννεντες πτέρ' ἀπ' ὠράνωἴθε-
ρος διὰ μέσσω·
αἶψα δ' ἐξίκοντο· σὺ δ', ὦ μάκαιρα,
μειδιαίσαισ' ἀθανάτωι προσώπωι
ἤρε' ὄττι δηὖτε πέπονθα κὤττι
δηὖτε κάλ]η[μμι
κ]ὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μ]αινόλαι θύμωι· τίνα δηὖτε πείθω
σάγην ἐς σὰν φιλότατα; τίς σ’, ὦ
Ψάπφ’, ἀδικήει;
καὶ γὰρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
<αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ’, ἀλλὰ δώσει,>
<αἰ δὲ μὴ φίλει, ταχέως φιλήσει>
<κωὐκ ἐθέλοισα.>
<ἔλθε μοι καὶ νῦν, χαλέπαν δὲ λῦσον>
<ἐκ μερίμναν, ὄσσα δέ μοι τέλεσσαι>
<θῦμος ἰμέρρει, τέλεσον, σὺ δ’ αὔτα>
<σύμμαχος ἔσσο.>
ρανοθεν κατιους
De abigarrado trono, inmortal Afrodita,
hija de Zeus, trenzadora de engaños,
voy a hacerte una súplica:
con pesares y angustias, mi señora,
no agobies tú mi espíritu.
Mejor llégate aquí, si es que en otra ocasión
al escuchar de lejos la voz de mi llamada
me hiciste caso
y dejando del padre la morada
llegaste
luego de uncir dorado carro.
Y hermosos te llevaban
veloces los gorriones sobre la negra tierra
batiendo vigoroso sus alas desde el cielo
por en medio del éter.
Y enseguida llegaron. Más tú, diosa dichosa,
esbozando en tu rostro inmortal la sonrisa,
preguntabas qué avatares me habían de nuevo ocurrido
y por qué estoy de nuevo llamando
y qué es lo que más quiero que llegue a sucederle
a mi ya enloquecido corazón.
¿A quién voy yo a atraer a tu cariño?
¿Quién es la que te agravia, Safo?
Pues si ahora te rehuye, vendrá presta a buscarte.
Si no aceptas regalos, pronto te los dará
y si es que no te quiere, muy pronto te querrá
por más que se resista.
Ven muy cerca de mi también ahora
y diluye mis cuitas pesarosas.
Y haz que llegue a cumplirse
lo que mi corazón anhela que se cumpla,
y sé tú y sólo tú en esta lucha mi aliada
2
δευρυμ μ̣εκρητα̣σ̣ ναῦον
ἄγνον ὄππαι χάριεν μὲν ἄλσος
μαλίαν, βῶμοι †δεμιθυμιάμε-
νοι λιβανώτωι·
ἐν δ’ ὔδωρ ψῦχρον κελάδει δι’ ὔσδων
μαλίνων, βρόδοισι δὲ παῖς ὀ χῶρος
ἐσκίαστ’, αἰθυσσομένων δὲ φύλλων
κῶμα καταγριον·
ἐν δὲ λείμων ἰππόβοτος τέθαλε
τω̣τ…ι̣ριννοις ἄνθεσιν, αἰ δ’ ἄηται
μέλλιχα πνέοισιν
ἔνθα δὴ σὺ στέμ<ματ’> ἔλοισα Κύπρι
χρυσίαισιν ἐν κυλίκεσσιν ἄβρως
ὀμ<με>μείχμενον θαλίαισι νέκταρ
οἰνοχόαισον
Aquí cerca de mi ven, desde Creta, a este templo, recinto de pureza
donde hay gracioso bosque de manzanos
y altares que despiden perfumados aromas
de incienso;
en él un agua fresca susurra por ramas de manzanos, y por rosales el recinto todo
cubierto está de sombra
y de las hojas que se estremecen
se desprende un sopor;
en él un prado donde pacen caballos
cuajado está de flores
de la primavera,
y la brisa despide
un aliento de miel…
[Ven] aquí, Cipria, tú, cubierta de guirnaldas
a escanciar en copas de oro
y grácilmente
néctar mezclado con la alegría de la fiesta
en mis festejos y en los tuyos



